Mostrando entradas con la etiqueta ruptura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ruptura. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de febrero de 2015

Luchando contra la razón

Una de las cosas más duras con las que tengo que luchar es mi cabeza. Sabes que siempre he razonado todo. Que a todo le encontraba explicación. Por eso me costaba creer en cuestiones basadas en la fe. Lo sabes. Y por eso me cuesta tanto. Por eso no soy capaz de avanzar. A cada paso que doy, retrocedo para borrar mi huella y al final siempre acabo en el mismo sitio.

No lo entiendo. No entiendo nada. No comprendo como algo mágico puede terminar. Como tú prefieres romper esa increíble conexión entre nosotros por percepciones, por emociones. Podríamos haber luchado juntos.

A veces mi mente saca una conclusión tajante. Esa química, esa conexión, puede que ya en estos últimos meses sólo fuera desde mi punto de vista. Que tú ya no sintieras lo mismo. Esa razón de la que hablo, toma el control y me deja las cosas claras. Pero es por eso por lo que me está costando tanto, porque no quiero creer eso.

jueves, 19 de febrero de 2015

Nieve en Madrid

Quizá no supe ver las señales. Quizá estando en el sueño no me daba cuenta de que había alarmas a mi alrededor que tarde o temprano sonarían. Quizá no me di cuenta de que las librerías en Asturias sólo ocurren en los cuentos de hadas... Quizá no sólo no era el chico de tus sueños para ver la nieve en París. Quizá ya en estos últimos meses no lo era ni para ver sencillamente la nieve.

En las horas de meditación involuntarias en las que someto a mi mente, intento demostrar a esa ridícula esperanza lo evidente. Le hago ver que en esos dos meses que he sufrido y que se remataron hace escasos días, el dolor sólo estaba en una orilla de la playa. En esas señales que enviabas por todos los altavoces sociales que se dan en nuestros días, tú estabas bien. En ocasiones, mejor que bien. Con tu tiempo ocupado en varios compromisos y rematados con algo que yo llevaba años proponiéndote. Con una escapada a la nieve. No la nieve de París, esa te la reservas para ese alguien especial, pero sí la nieve que resume estos últimos meses.

Insisto en hacerla ver, a mi mente, que hay pruebas evidentes de que ya no vas a volver. De que tus dudas, no era más que miedo al cambio. Y ese miedo siempre lo has tenido. Pero en tu vida ya no hay cabida para mí. Y mi mente lo sabe. Pero le cuesta admitirlo.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Estación de tren

Nada más asomarse el sol entres las nubes que cubren hoy el cielo, podía divisarme sentado en el antiguo banco de la estación. Quieto, con la mirada perdida. Así me encuentro la mayor parte del tiempo. Así se pasan las horas martilleando mi piel y desgastando mis ojos. Envejeciendo mi alma que lo único que hace es esperar el tren. Esperando el último vagón de la esperanza pensando que me llevará de vuelta a ti. Nueva espera que me transporta realmente a los infiernos. Y aun así, sigo anclado a mi asiento con la vista puesta en el horizonte.

No quiero admitir que esta estación ya fue abandonada. Que ningún tren pasará. Que mi nuevo rumbo está en otro sentido, en otra dirección. No quiero ver que ya no venden billetes hacia donde tú estás. Que ese tren ya nunca pasará. Que tu estación de destino abrirá otras líneas distintas en un futuro, pero no hacia la estación en la que yo me encuentro. No quiero creer que nunca más haré un viaje a ti, a vosotras. A veces consigo levantarme y divisar la salida. Saber que es la única opción, que es el camino para volver a empezar. Pero me arraigo todavía a mi estación. Así que, más viejo y más cansado, vuelvo a mi asiento. Y, hasta que no sepa hacer otra cosa, esperaré.

martes, 17 de febrero de 2015

Vosotras dos

Todo sois vosotras. Cualquier imagen la relaciono con nuestra vida. Cualquier situación la comparo con los momentos en los que hemos estado los tres juntos. Cualquier emoción depende de vosotras. Comienzo a ser realista. Conformista. Sé que no encontraré lo que tuve con vosotras. Sé que esa virtud que tenía hace años para poder olvidar en los momentos en los que sufría, contigo no sirve. Sólo me queda ir hacia delante. Hacer como que la vida sigue y todo está bien. Evitar veros a vosotras en cada situación, sabiendo que sería mucho mejor. Obviar esa sensación que tengo instalada en el pecho y que no desaparece. Sobrevivir. Quizá, de esa manera, algún día pueda dejar de desangrarme.




P.D. Después de ver este vídeo y las similitudes entre nosotros tres, he soltado mi primera lágrima en años.

lunes, 16 de febrero de 2015

Año cero, día uno

Hoy noto que soy menos yo. Parece que una gran parte de mí no lo ha soportado y se ha ido junto a ti. Tengo la sensación de haberme quedado con todo el dolor y sin ninguna fuerza. Y no sé cómo lo voy a hacer. Si llegar tan sólo a mañana  me es muy difícil, continuar avanzando me parece imposible. Porque yo ya era tú, pero lo peor de todo es que también creía que tú eras yo.

Siempre he tenido facilidad para transformar el sufrimiento en letras pero ahora tengo tanto dolor que se me atropellan las palabras. Me cuesta escribir de la misma forma que sonreír. Y tengo miedo a estar muy dañado. A que la parte que se ha ido de mí no vuelva jamás. Tengo miedo a rendirme ante todos aquellos que siempre dijeron que ninguna relación es eterna. Que nada perdura. Que todo es ficticio. Tengo miedo porque tú eras esa persona con la que conecté en todo. La que me hizo ver que el resto de mis relaciones anteriores era tan sólo el paso hasta llegar a ti. La que me hizo luchar hasta mi último aliento por lo que creía. Tengo miedo porque ya no quiero creer en el amor.